Pero mira cómo beben los peces en el río

Las palabras del título de esta anotación están tomadas del estribillo de una conocida canción navideña:

“Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer.”

Imagen: Eric Engbretson para el U.S. Fish and Wildlife Service
Imagen: Eric Engbretson para el U.S. Fish and Wildlife Service

Pues bien, consideraciones literarias al margen, el estribillo no acierta, por la sencilla razón de que los peces de río no beben.

Cuando observamos el comportamiento de los peces en acuarios, o en estanques o ríos, vemos que, efectivamente, abren y cierran la boca una y otra vez. Pero lo hacen para respirar, no para beber. De hecho, si bebieran tendrían un grave problema. Dado que viven en agua dulce, la concentración de sales en sus fluidos corporales es muy superior a la del medio en que se encuentran y bajo esas condiciones, el agua tiende a fluir al interior del organismo. Si no se opusiese ningún obstáculo a esa entrada, el pez llegaría, en teoría, a explotar, ya que no se podría mantener la integridad del organismo antes de que se equilibrasen las concentraciones interna y externa.

Esa es la razón por la que los peces de agua dulce deben a toda costa evitar que les entre agua y a tal efecto disponen de dos mecanismos, ambos extraordinariamente simples. El primero consiste en dotarse de una superficie corporal impermeable al agua y el segundo en no beberla[1]. Son mecanismos simples y eficaces, pero limitados, porque a pesar de ellos, siempre se produce una cierta entrada de agua dulce al interior del pez. La entrada de agua se produce a través de los epitelios, como el digestivo y el respiratorio, que no pueden impermeabilizarse. Ambos, para realizar de forma eficaz su función, deben permitir el paso a su través de compuestos nutricionales y de gases, respectivamente, lo que no sería posible si fuesen impermeables.

Por las razones dadas, es inevitable que se produzca una cierta entrada de agua al organismo. Por esa razón, para mantener el equilibrio es preciso eliminar importantes volúmenes de agua en forma de orina. A ello se debe que los animales de río sean los que mayores cantidades de orina producen en el reino animal. La carpa dorada (Carassius auratus), muy abundante en acuarios ornamentales, tiene una tasa de producción de orina de 0’144 ml/h. De esa cantidad, 0’005 ml/h es lo que corresponde al agua que, a pesar de todo, no pueden dejar de beber y el resto (un 95%) corresponde al agua que ha invadido el organismo a favor del gradiente osmótico.

Eliminar grandes volúmenes de agua en forma de orina tiene, no obstante, su contrapartida. Los peces de agua dulce producen la orina filtrando plasma; se origina así la que denominamos orina primaria. Al haberse producido por filtración plasmática, esa orina primaria tiene la misma composición iónica que el propio plasma. Por ello, si se eliminase tal y como se origina, junto con el agua se eliminarían también muchas sales, por lo que como consecuencia de todo ello, la concentración de sales en los fluidos internos se reduciría peligrosamente[2]. Por lo tanto, debe adoptarse alguna medida que evite o contrarreste esa situación. Y efectivamente, son dos los mecanismos que operan para mantener neutro el balance salino.

Por un lado, una parte de las sales contenidas en la orina primaria son reabsorbidas en el riñón antes de su expulsión. De hecho, la orina tiene una concentración osmótica muy inferior a la del plasma. Y por otro lado, los peces de agua dulce absorben sales monovalentes y lo hacen a través del epitelio branquial. Ambos procesos, reabsorción renal y absorción branquial, son procesos activos, por lo que requieren gasto de energía.

Como se ha podido comprobar, la vida en agua dulce tiene sus complicaciones. Aquí nos hemos ocupado de los peces, pero al igual que estos, hay un buen número de animales pertenecientes a otros grupos que viven en aguas dulces y todos ellos han de hacer frente a los problemas derivados de la entrada excesiva de agua y de la pérdida de sales. Pues bien, en lo sustancial, todos ellos recurren a mecanismos muy similares para mantener los balances hídrico y salino.


[1] En realidad sí deben beber algo de agua, la necesaria para incorporar los iones divalentes que necesitan.

[2] Por razones que no vienen al caso, la mayor parte de los animales requieren que la composición y concentración salina, tanto del medio interno (plasma, hemolinfa, líquidos intersticiales, etc.) como del medio intracelular, se mantengan dentro de determinados valores.

13 Comentarios

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ManuelManuel

Pero sin embargo nosotros sí podemos beber agua de río. ¿Hay mucha diferencia entre las presiones osmóticas de los peces y las nuestras?

Juan Ignacio Pérez

No hay grandes diferencias entre la concentración osmótica de un pez y de un mamífero; rondan los 300 mOm/l (la nuestra más alta y la de los peces de río más baja). Pero no hay ningún problema en que bebamos agua de río; al revés, si no lo hiciésemos nos deshidrataríamos. Nosotros no sufrimos invasión osmótica de agua, que es lo que les pasa a los peces de río; al contrario, nosotros perdemos agua por evaporación y en la orina. Por eso hemos de beberla.

FanguFangu

Una duda. ¿Y los mamíferos marinos, como delfines y ballenas, beben agua? ¿ Salada directamente ?

Juan Ignacio Pérez

Hola. No hay seguridad absoluta de que beban agua salada, pero es lo más probable. De todas formas, también se ha visto a ballenas comiendo hielo. Supongo que preferirán el agua menos salada.

JoseJose

Hola, sabemos que es malo beber poca agua, pero siempre me he preguntado si beber agua en exceso también es malo, a ver, sé que si de repente echas a beber y beber mucha agua puedes perder muchos electrolíticos en la orina y podrías hasta desmayarte, pero yo de lo que hablo es de si al beber diariamente y de forma continua mas de lo normal y lo indicado podría ser malo a la larga para la salud. Yo trabajo en una empresa en la que tenemos equipos de agua, filtros, planta desmineralizadora y ósmosis inversa, lo que veo en estos equipos es que cuanto más agua pasa, agua que se supone limpia, agua de calle, de la que nos viene a nuestro grifo de casa, cuanto más agua pasa más se ensucia el filtro, diariamente limpiamos filtros a contracorriente y sale una barbaridad de porquería, también una vez a la semana se hacen limpiezas químicas de ósmosis y también sale mucho barro. Entonces, ese agua que creemos limpia contiene cierta concentración de minerales, sales, materia orgánica y todo ello ensucia esos filtros, por lo que me pregunto si en mi organismo pasará lo mismo. ¿Se ensucian más los riñones por beber más agua o no? ¿Las piedras de cal de los riñones podrían formarse por un exceso de cal en el agua y si bebemos más, mas cal depositamos? ¿O el agua diluye las sales y cal y le es más fácil al riñón deshacerse de ellas?

Juan Ignacio Pérez

Hola. Está bien descrito lo que se llama “envenenamiento por agua”, pero es un problema que puede ocurrir si se bebe mucha agua en un plazo corto de tiempo. Beber mucha agua, sin ser excesiva como para provocar ese problema, que yo sepa, no es malo. Por mucho material que quede adherido en los filtros a los que te refieres, su concentración es ínfima, y se trata de material no disuelto y, por lo tanto, seguramente sin consecuencias de ningún tipo. El agua que bebemos está muy controlada y es muy segura. No veo que haya riesgos en beberla de forma abundante, salvo excesos que conduzcan a intoxicación por excesiva dilución del medio interno y pérdida de sales.

Juan CarlosJuan Carlos

A mi entender, lo que quiere decir el villancico no es que “beban”, si no que intentan saltar fuera del río para ver al niño Jesús pero luego vuelven a caer en el agua, y así continuamente. Es decir, lo de beber vendría a ser una metáfora del salto. Si cambias el verbo beber por saltar tiene sentido

Creo que he comido demasiado turrón.

Guillermo GefaellGuillermo Gefaell

Pero el villancico no se refiere a que los peces beban si no a que “parecen beber”. Los mugílidos, capaces de aguantar bien la baja salinidad de las zonas mareales de los ríos, recorren la superficie asomando ligeramente la cabeza y boqueando como si estuvieran bebiendo. Por eso “pero mira como beben los peces en el río ….. por ver al Dios nacido”
Saludos y feliz Navidad.

Juan Ignacio Pérez

Feliz Navidad, Guillermo.
El villancico dice lo que dice. Otra cosa es lo que, en realidad, pretenda decir. Sospecho que una canción como esta tendrá, quizás, siglos y que a lo largo del tiempo ha podido experimentar muchos cambios. En todo caso, es normal que si vemos respirar a los peces pensemos que están bebiendo.
Salud.

CarlosvCarlosv

Dice claramente que “los peces beben en el río” lo cual es un error todo el mundo sabe que los peces respiran por la piel y no beben agua ya que sino se inflarían como un globo y reventarían. No se sí el que la invento es por ignorancia o si es por seguir estando en el error las enseñanzas católico romanas. Eso es.

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