Todo un mordisco

Recreación de una escena en la que nuestro Leviathan  daría caza a una ballena.
Recreación de una escena en la que nuestro Livyatan daría caza a una ballena.

Los depredadores más grandes del planeta son los cachalotes (Physeter macrocephalus) y los cefalópodos son sus principales presas. Gracias a su extraordinaria capacidad para sumergirse en aguas muy profundas llegan a cazar calamares gigantes incluso. Algunos cachalotes muestran en su piel marcas evidentes de haber sostenido duros enfrentamientos con calamares gigantes; no es difícil evocar en nuestra imaginación un combate entre esos dos colosos de las profundidades. Pero aunque nos guste imaginar a esa criaturas en plena pelea, lo cierto es que no son muy frecuentes esos encuentros. Por un lado, la profundidad a la que deben descender un cachalote para poder atacar a un calamar gigante es enorme; por el otro, el calamar puede causar graves lesiones al cachalote (las marcas en la piel son prueba evidente de lo encarnizado del enfrentamiento y del daño que puede sufrir el cetáceo); y por último, hay otros cefalópodos mucho más fáciles de atrapar, como el calamar de Humboldt u otros similares.

Los cachalotes, como se ha dicho, son depredadores, pero son unos depredadores bastante especiales. Están provistos de dientes; son, de hecho, los animales con dientes más grandes que existen. Pero sólo los tienen en la mandíbula inferior; no tienen una línea superior de dientes. Además, los dientes no son nada afilados. Por esa razón, los cachalotes no trocean a sus presas; no las desgarran, ya que los dientes no son adecuados para ello. Ingieren las presas enteras o casi enteras, succionando. Y los dientes, al parecer, solo los emplean en las luchas entre cachalotes.

En el desierto del Perú se encontraron hace unos años los restos fósiles de una especie de cetáceo de tamaño similar[1] al de los actuales cachalotes. Es una especie nueva para la ciencia y se ha atribuído a los restos una antigüedad de entre 12 y 13 millones de años. La diferencia más importante que han encontrado entre esa especie y los cachalotes es el tipo de dientes, precisamente. El cetáceo recién descubierto tenía unos dientes muy parecidos a los de las orcas, afilados y en dos filas, la inferior y la superior. Por eso, el de esa nueva especie fósil es la dentellada más grande conocida hasta la fecha. Por eso, creen los paleontólogos que sus presas principales eran ballenas; no eran, seguramente, las ballenas más grandes, pero tampoco eran los cetáceos más pequeños. Livyatan melvillei es el nombre que le han puesto a ese cetáceo gigante; un hermoso nombre, sin duda.

Fuente: Olivier Lambert, Giovanni Bianucci, Klaas Post, Christian de Muizon, Rodolfo Salas-Gismondi, Mario Urbina & Jelle Reumer (2010): “The giant bite of a new raptorial sperm whale from the Miocene epoch of Peru” Nature 466: 105-108 (doi:10.1038/nature09067)

[1] Basándose en el tamaño del cráneo, los paleontólogos que han hecho el descubrimiento han supuesto que ese animal tenía una longitud de entre 13’5 y 17’5 m. Los cachalotes más grandes de hoy llegan a tener hasta 20 m de longitud.


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