La sepia que imita al cangrejo ermitaño

Los pulpos tienen fama de poseer capacidades impresionantes. En manipulación de objetos, mimetismo y cognición se les atribuyen habilidades excepcionales entre los invertebrados. Pero ellos no son los únicos que han demostrado tener grandes capacidades. Parece que otros cefalópodos no les andan a la zaga. Se sabe poco de los calamares, pero de las sepias cada vez sabemos más. Y hacen cosas sorprendentes.

Pulpos y calamares tienen sistemas nerviosos altamente desarrollados, comparables con los de un buen número de vertebrados.

Además de su impresionante capacidad de aprender, los pulpos son los mejores cambiando su aspecto, lo que consiguen modificando su coloración, dibujo y textura superficial, y postura; y lo hacen en milisegundos. Eso les permite camuflarse a la perfección, porque consiguen adaptar su apariencia a la del entorno de manera que no son percibidos por sus potenciales depredadores. También son capaces de adoptar la forma de diferentes objetos de tres dimensiones, como rocas o algas.

Pero como decía, las sepias también han demostrado una especial capacidad de mimetismo. Impresiona contemplar cómo adaptan su aspecto al del fondo embaldosado de un acuario hasta hacer indistinguible su presencia sobre las formas geométricas de las baldosas. Pero hay más, las sepias son capaces de adoptar un patrón en uno de sus lados del cuerpo y otro muy diferente en el otro. Hay sepias, cuyos individuos de sexo masculino pueden adoptar una doble cara. El macho que recurre a esa técnica trata de engañar a otro individuo de su mismo sexo cuando ambos pretenden a la misma hembra; ofrece a la hembra aspecto de macho, a la vez que al competidor se muestra con aspecto de hembra y todo al mismo tiempo. De esa forma evita ser atacado por el otro macho aunque se encuentre muy cerca de la hembra; y si tiene la ocasión, aprovecha un eventual despiste del competidor para aparearse con la hembra.

Recientemente se ha descrito un comportamiento de una sofisticación extraordinaria en la especie Sepia pharaonis. Ejemplares de esa especie adoptan el aspecto y movimientos de cangrejos ermitaños. De esa forma se pueden aproximar a sus posibles presas sin que estas se percaten del peligro que corren. El comportamiento es asombroso, porque para poder hacer lo que hacen, no solo han aprendido a adoptar la forma del cangrejo ermitaño, sino que han tenido que hacerse también con su modo de desplazamiento.

Así pues, los pulpos no son los únicos moluscos con asombrosas capacidades de mimetismo y camuflaje. Algunas sepias, también cefalópodos, han mostrado habilidades extraordinarias de esa naturaleza. En cierto modo, la relación entre pulpos y sepias recuerda a la que existe entre aves y mamíferos. En los vertebrados, aves y mamíferos han desarrollado grandes encéfalos y capacidades cognitivas muy elaboradas, pero lo han hecho con cuerpos muy diferentes. Y algo parecido ocurrió en la línea de los moluscos: sepias y pulpos, con una anatomía corporal diferente, también desarrollaron unos encéfalos de gran tamaño y capacidades notables. Es como si, en el mar, los cefalópodos representen el papel que en tierra juegan los vertebrados homeotermos.

Referencia:

Kohei Okamoto, Haruhiko Yasumuro, Akira Mori, Yuzuru Ikeda (2017): Unique arm-flapping behavior of the pharaoh cuttlefish, Sepia pharaonis: putative mimicry of a hermit crab. Journal of Etholgy DOI 10.1007/s10164-017-0519-7


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