Un estrecho límite entre la vida y la muerte

Imagen: Bjørn Christian Tørrissen (Wikimedia Commons)
Hormigas plateadas alrededor del nido en el desierto del Sahara (Imagen: Bjørn Christian Tørrissen; Wikimedia Commons).

La temperatura impone severos límites a la vida animal. Es cierto que algunas especies tienen formas de resistencia gracias a las cuales pueden mantenerse con vida a temperaturas extremadamente altas. Ahora bien, se trata de formas especiales, incompatibles con modos de vida normales y, de hecho, son muy infrecuentes. Lo normal es que por encima de ciertos límites la temperatura sea un factor letal. Pero ¿a qué temperatura sobreviene la muerte de un animal por calor?

La respuesta a esa pregunta es distinta dependiendo de si se trata de animales terrestres o de animales acuáticos. En general, en el medio terrestre tienen lugar variaciones de temperatura más frecuentes e intensas y, por lo mismo, las temperaturas extremas son superiores en él. Entre los animales terrestres, las temperaturas letales superiores más elevadas se encuentran en torno a los 50 ºC, pero también hay límites térmicos algo más bajos. Sin embargo, entre los animales marinos, esos límites difícilmente llegan a superar los 30 ºC. Las excepciones a esa norma corresponden a los animales que viven en la zona entre mareas; dado que esa zona presenta características propias de los medios terrestres, las temperaturas letales de los animales intermareales son intermedias, siendo más altas las de aquellos que pasan más tiempo fuera del agua por ocupar la franja intermareal más alta.

La especie animal que tolera la temperatura más alta que se conoce es la hormiga plateada, Cataglyphis bombycina, una hormiga que vive en entornos desérticos muy cálidos. Cuando se dedica a buscar alimento puede permanecer durante varios minutos a temperaturas en torno a los 54 ºC. De esta especie se puede decir, sin duda, que se encuentra en el límite cálido de la vida.

Ese límite, para algunas especies, es muy estrecho. La avispa japonesa Vespa mandarina es una especie depredadora, pero entre sus presas hay una que le puede complicar la vida sobremanera, hasta el punto de que puede llegar a provocar su propia muerte. Esa peligrosa presa es la abeja japonesa Apis cerana. Desde hacía tiempo se sabía que la avispa podía resultar muerta tras enfrentarse a un grupo de abejas de esa especie, y se creía que las abejas causaban la muerte de la avispa como consecuencia de las picaduras que le propinaban. Sin embargo no es así, sino que utilizan un procedimiento bastante más sofisticado. Veamos cómo se las arregla la pequeña abeja para deshacerse de la avispa grande.

Cuando la avispa ataca a una abeja, el resto de las abejas, en vez de huir, se le acercan y la rodean. Pueden llegar a ser más de 500 las que responden al ataque de la avispa. En realidad, más que rodearla, lo que hacen las abejas es formar una pelota, dejando a la avispa en su centro. De esa forma, en el interior de la pelota se alcanza una temperatura de 48ºC, temperatura que resulta letal para la avispa.

El límite térmico superior de Vespa mandarina se encuentra en el intervalo entre 44 ºC y 46 ºC y, por lo tanto, 48 ºC es una temperatura excesivamente alta para ella. No lo es, sin embargo, para Apis cerana, ya que su límite térmico superior se encuentra entre 48 ºC y 50 ºC. Así pues, el límite entre la vida y la muerte puede ser ciertamente estrecho y hay quien, además, es capaz de sacar partido a ese límite.


9 Comentarios

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JoseJose

Hola, muy interesante el artículo, mas aún de cara a un posible cambio climático. He oido que el sexo de los cocodrilos viene influido por la temperatura del huevo, salen hembras o machos dependiendo de algún grado mas o menos de temperatura ambiental. ¿Es asi no? Entonces la supervivencia de muchas especies está condicionada por una ligera variación de temperatura.

Juan Ignacio Pérez

La determinación del sexo es muy variable en el reino animal y, en efecto, hay reptiles en los que la temperatura de incubación de lo huevos es la que determina el sexo de las crías. Podría ocurrir que un cambio en la temperatura media del planeta tuviese alguna consecuencia en ese sentido, pero no estoy seguro de que a) los propios reptiles no dispongan de algún mecanismo para compensar ese efecto; o b) la cuestión se salde con un cambio en la distribución de las especies. No obstante, no tengo suficiente conocimiento de ese tema como para pronunciarme con seguridad.

Juan Ignacio Pérez

No me parece verosímil que se alcancen esas temperaturas si no es en ocasiones muy excepcionales (y en esas ocasiones excepcionales los pocos seres vivos que hubiese dudo que estuviesen expuestos a ellas). No me parece verosímil que se hayan medido esas temperaturas. No me parece verosímil que haya seres humanos desarrollando cualquier forma de actividad bajo esas temperaturas. Tampoco me parece verosímil que los camellos puedan vivir bajo esas condiciones. Y, por último, “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias” (D. Hume), y resulta que esa información carece de referencias.
P.S.: La wikipedia en inglés (http://en.wikipedia.org/wiki/Danakil_Desert) es bastante más prudente; en realidad no tiene nada que ver. Me pregunto si es casual.

RubénRubén

Sí, yo tenía entendido que la temperatura más alta registrada fue en el Valle de la Muerte, con 57ºC aprox. Pero creo que es porque no aceptan mediciones satelitales.

Por ejemplo, “A juicio de la OMM, las mediciones de temperatura mediante satélites nunca serán aceptadas como oficiales”: http://www.cazatormentas.net/index.p...o-de-91-2-c

Por cierto, en el desierto salado de Lut se registraron 70,7 grados centígrados (según el satélite Aqua de la NASA en 2005).
Y aquí si hay referencias: http://es.gizmodo.com/este-abrasador...-1465221437

Saludos.

Juan Ignacio Pérez

Una cosa es que en alguna ocasión bajo circunstancias excepcionales se alcancen temperaturas extremas en una localidad, y otra que pueda vivir algún animal bajo esas temperaturas. Con lo que sabemos, no es verosímil. Que yo sepa no hay sistema termorregulador que pueda mantener una diferencia como esa. Y si hablamos de animales poiquilotermos, me parece más inverosímil aún, porque no se conocen neuronas que puedan funcionar normalmente a esas temperaturas.
Salud.

Julio Cèsar RolandoJulio Cèsar Rolando

Para el sabiondo de Juan I.Pèrez que vea en Internet, en Google y pregunte por la Tribu Afar, viven en el desierto de Danakil a 48 grado centigrados y se dedicacan al comercio de la sal transportandola em camellos incredulo.

Julio Cèsar RolandoJulio Cèsar Rolando

Que entre en Internet Google el señor Perez y se informe de la Tribu afar del desieeto de Danaki.

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