Perros de trineo

Trineo con 11 perros en una carrera en Alemania (foto: Rainer Lippert, Wikipedia)
Trineo con 11 perros en una carrera en Alemania (foto: Rainer Lippert, Wikipedia)

El próximo día 5, por ser el primer sábado del mes de marzo, empezará la Iditarod, la más dura de las carreras de trineo que se celebran. Tiene, por esa razón, un gran prestigio. Los participantes han de recorrer 1 161 millas (1 868 km) entre Willow (cerca de Anchorage) y Nome, en Alaska, y necesitan para ello entre 9 y 15 días. El musher conduce un trineo que es arrastrado por dieciseis perros. Los perros que participan en esa carrera son los mejores, los más seleccionados y los mejor entrenados. Los perros de trineo son, muy probablemente, los mamíferos de mayor resistencia física. Toman parte en carreras de larga duración -de tres días a dos semanas, con algunos intervalos de varias horas intercalados para el descanso- y bajo condiciones térmicas extremas, siempre por debajo de los 0ºC.

Antes, los mushers que corren en la Iditarod alternaban 6 horas de carrera y 6 de descanso, pero estos últimos años han cambiado la secuencia, haciendo que los perros corran durante más horas, y han obtenido así mejores resultados. Aunque en los últimos días de la competición van más lentos, han llegado a mantener periodos de carrera ininterrumpida de hasta 14 horas. No se puede afirmar que sean infatigables, pero resulta difícil imaginar hasta dónde llega el esfuerzo que son capaces de hacer. Es enorme, puesto que pueden correr durante más horas de lo que ningún otro mamífero es capaz de hacer, manteniendo en carrera un nivel de actividad que supone la mitad de su metabolismo máximo; y lo hacen, además, de forma prolongada, ya que compiten en carreras de más de 8 días de duración.

La gran resistencia física de los perros de trineo tiene, lógicamente, bases fisiológicas. Y algunos de sus rasgos son bien conocidos. Para empezar, tienen más fibras musculares rojas que otras razas caninas. Como es sabido, las fibras rojas son ricas en mioglobina y en mitocondrias, están muy bien irrigadas por capilares sanguíneos, y utilizan lípidos como principal fuente de energía. Son de contracción lenta. Y gracias a esas características, son muy resistentes a la fatiga. Además, el entrenamiento acentúa esos rasgos, ya que en respuesta al mismo aumentan el rendimiento y la eficiencia del metabolismo aerobio, a la vez que lo hace la movilización de lípidos. Podría decirse que los perros de trineo se encuentran en un extremo de la variabilidad metabólica de la musculatura esquelética en el mundo animal, y son, como ya he señalado, los mamíferos de mayor resistencia física.

Otro elemento clave de la fisiología canina es el relativo al funcionamiento del corazón. El de esos perros es capaz de responder a un amplísimo rango de niveles de actividad.  Late a una frecuencia de 40-60 min-1 (pulsaciones por minuto) mientras duermen y alcanza valores en el intervalo de 80 a 100 min-1 al andar. La excitación propia de los instantes anteriores a la carrera eleva la frecuencia cardiaca a los 100-150 min-1, y llega a 300 min-1 en plena carrera. Son cifras asombrosas. Esos valores corresponden a animales de unos 25 kg, por lo que no son comparables a valores equivalentes a los de, por ejemplo, un ser humano de 75 kg. La frecuencia cardiaca es menor en animales de mayor tamaño. Por esa razón, para poder establecer comparaciones con datos que nos resultan más familiares, he calculado los valores que hubiesen correspondido a unos hipotéticos perros de 75 kg, siguiendo un procedimiento estándar, habitual en este tipo de comparaciones[1].

Huskies siberianos (Imagen: M. Rehemtulla - Wikipedia)
Huskies siberianos (Imagen: M. Rehemtulla – Wikipedia)

La frecuencia cardíaca correspondiente a un hipotético ejemplar de 75 kg sería de 30-45 min-1 en condiciones de reposo; en ese rango se encuentran las frecuencias de latido propias de los mejores deportistas de resistencia de alto nivel, como ciclistas y corredores de fondo. Por lo tanto, en lo relativo a esas condiciones, el corazón de los perros de trineo funciona de un modo similar a como lo hace el de esos fondistas de élite.

Las cosas, sin embargo, cambian cuando analizamos los valores que se registran en plena carrera: 300 min-1. La misma operación realizada antes nos da que la frecuancia que hubiera correspondido a un supuesto perro de 75 kg es de 225 min-1. Se trata de un valor muy alto. De hecho, el límite aeróbico de los ciclistas profesionales de fondo[2], por ejemplo, se encuentra en el entorno de 180 min-1; esto quiere decir que si el esfuerzo a realizar es tal que el corazón se ve obligado a latir por encima de esa frecuencia, ello indica que una parte de la energía (ATP) ha de ser suministrada rematando la glucolisis mediante fermentación láctica, con lo que ello supone de pérdida de eficiencia metabólica. Y sin embargo, a los perros de trineo no les ocurre tal cosa; es más, el metabolismo de estos perros en carrera viene a ser el 50% del metabolismo aeróbico máximo. Esto es, el corazón podría seguir aumentando su frecuencia de latido todavía más, y aun así, se encontraría lejos del límite aeróbico.

The Copper Basin 300 es otra prestigiosa carrera de perros de trineo. Es más corta que la Iditarod, ya que se desarrolla a lo largo de una distancia de 490 km para cuyo recorrido los corredores –mushers y perros- emplean, periodos de descanso incluidos, unas 70 horas. Por lo tanto, incluyendo esos periodos de descanso, mantienen una velocidad promedio de 7 km h-1. La carrera transcurre bajo condiciones térmicas muy duras, en un intervalo de temperaturas entre -35ºC y -10ºC. Cito esta carrera aquí porque con perros participantes en la misma se han hecho determinaciones fisiológicas que nos interesan.

Los perros que corren en The Copper Basin 300 gastan 47 100 kJ d-1 (kj de energía por día). Para hacernos una idea de lo que supone ese dato, valga decir que perros que han sido sometidos al mismo entrenamiento previo pero que no participan en la carrera (podría decirse que hacen vida normal), tienen un gasto energético de 10 500 kJ d-1. Así pues, durante los días de carrera el gasto diario es 4’5 veces más alto aunque, lógicamente, es mayor cuando se encuentran en pleno ejercicio. Esos datos de gasto energético son consistentes con los que vimos antes, ya que durante la carrera, la frecuencia cardiaca es del orden de 300 min-1, mientras que en reposo es alrededor de 50 min-1 (y alrededor de 90 min-1 en niveles bajos de actividad).

Huskies blancos en Canadá (imagen: Martin Male, Wikipedia)
Huskies blancos en Canadá (imagen: Martin Male, Wikipedia)

Para valorar debidamente los datos de gasto energético, podemos examinar la cuestión desde otro punto de vista. Los soldados acantonados en el Ártico -soldados que desarrollan una actividad física muy intensa- gastan diariamente 29 800 kJ d-1, y 33 000 kJ d-1 los ciclistas que compiten en el Tour de Francia. Está claro que esos deportistas son de mayor tamaño que los perros, tienen una masa tres veces mayor, aproximadamente, por lo que los datos no se pueden comparar de forma directa. Por eso, hecha la corrección para neutralizar el efecto del tamaño[3], la energía gastada por soldados y ciclistas, si tuviesen una masa de 25 kg (tres veces menor), sería de 14 000 kJ d-1 y de 15 000 kJ d-1 respectivamente. O sea, los perros gastan al día 3 veces más que deportistas de élite en pruebas de resistencia.

La alimentación durante la carrera es, lógicamente, fundamental. Se les suministra una dieta rica en proteinas y, sobre todo, en grasas. La mayor parte de la energía que necesitan para desarrollar tan altos niveles de actividad la obtienen de la dieta. Prácticamente no utilizan el glucógeno contenido en el músculo. Sí utilizan, por el contrario, los triglicéridos musculares y los lípidos almacenados en otros depósitos corporales, pero al serles suministrada una dieta tan rica en grasas, son esas grasas las que consituyen la fuente principal de energía, por lo que no se ven obligados a hacer excesivo uso de las reservas propias. La mayor parte de los animales, y sobre todo, los que deben realizar esfuerzos prolongados, utilizan grasas como principal fuente de energía si disponen de ellas en cantidad suficiente, tanto si se encuentran en los depósitos corporales habituales como si se les suministran en el alimento.

Los perros que se estudiaron en The Copper Basin 300 tenían, en promedio, una masa de 24’3 kg al empezar la carrera y la acabaron con 23’2 kg. Durante la carrera habían sido alimentados ad libitum, de manera que consumían, diariamente, 44 600 kj de energía metabolizable. Si hacemos cuentas, se puede comprobar que la masa perdida (1’1 kg) corresponde, aproximadamente, a los datos del balance energético, ya que absorbían 44 600 kJ d-1 y gastaban 47 100 kJ d-1.

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Fuente: K. W. Hinchcliff et al: “Metabolizable energy intake and sustained energy expenditure of Alaskan sled dogs during heavy exertion in the cold”. American Journal of Veterinary Research 1997, 58: 1457-1462

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Adenda: Aunque la Iditarod, con su actual recorrido se comenzó a correr en 1973, en realidad es heredera de una carrera mucho más corta (40 km) que se celebró en 1967 y 1969 en las proximidades de Anchorage. Ésta, denominada Iditarod Trail Seppala Memorial Race, se había organizado con el propósito de homenajear a los mushers y perros que participaron en la Great Race of Mercy, una carrera contra reloj, aunque no de competición, que había tenido lugar en 1925 cuando 20 mushers y más de 100 perros se turnaron desde Nenana, cerca de Fairbanks, hasta Nome, para transportar antitoxina para hacer frente a una epidemia de difteria que se había declarado en esa última localidad. Los mushers hicieron ese trayecto en cinco días y medio bajo condiciones verdadermente extremas. La historia la cuenta José Ramón Alonso en su blog y es preciosa.

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[1] La ecuación que relaciona la frecuencia cardíaca (f) con el tamaño (W) está bien establecida y mediante la expresión f1=f2(W1/W2)-0’25 puede calcularse la frecuencia (f1) que correspondería a un ejemplar de masa W1 si se conocen la masa (W2) y la frecuencia cardíaca (f2) de otro ejemplar de diferente tamaño.

[2] El dato se lo oí hace años a Tony Rominger cuando, en vísperas de ganar la Vuelta a España, explicaba a un sorprendido periodista deportivo que en la prueba cronometrada previa a una dura etapa de montaña había mantenido su corazón a una frecuencia inferior a esa al objeto de no agotar sus reservas de enegía (glucógeno en ese caso).

[3] Los animales grandes gastan más que los pequeños, pero no en proporción directa al tamaño.  Está bien establecida la relación entre gasto (r) y tamaño (W) y mediante la ecuación r1=r2(W1/W2)0’75 puede estimarse el gasto energético (r1) de un animal de masa W1, si conocemos el gasto energético (r2) y la masa (W2) de un animal de diferente tamaño.

 



5 Comentarios

  1. ¡Así sí que se aprende Fisiología! Conocía el Iditarod pero es muy interesante entender el esfuerzo supremo que se exige a esos perros, y ver cómo se puede calcular.
    Tengo dudas sobre la alimentación óptima. ¿Grasas o polisacáridos (¡los macarrones de los ciclistas!)? ¿El punto fundamental son calorías aportadas y punto? Y consumir azúcares sencillos muchas veces (beber zumos glucosados o algo así) ¿tendría alguna ventaja?
    Gracias por el artículo y enhorabuena

    1. Gracias Jose Ramón. La nutrición no es lo mío, pero tengo entendido que no es una mera cuestión de calorías, sino de las rutas metabólicas implicadas. Las fibras SOR (Slow, oxidative, resistant) utilizan preferentemente lípidos como combustible, porque la vía metabólica preferente es la que pasa por la conversión de los ácidos grasos en acetil coA y su entrada en las mitocondria para ciclo krebs y cadena respiratoria.
      Las fibras rápidas/fermentativas/fatigables, que son las que abundan en los corredores de 100 m lisos y otros esprinters, sin embargo, sólo consumen grupos glucosil, o bien de glucosa o, preferentemente, de glucógeno. Son rapidísimas rindiendo ATP pero muy ineficientes. Creo que lo que hacen los ciclistas es atiborrarse a carbohidratos porque de esa forma restauran los depósitos de glucógeno que han agotado en momentos críticos (cuando sobrepasan el umbral anaeróbico en cuestas y esprínts) para evitar pájaras. Lo que no sé es qué fracción de la energía que usan por debajo del umbral anaeróbico proviene de glúcidos; yo creo que no es mucha. Y sospecho que parte de los glúcidos que comen los almacenan en forma de lípidos. Pero eso sólo son suposiciones.
      Esto no lo domino, pero me apasiona.

  2. Hola Juan Ignacio,me pongo en contacto contigo porque tengo un perro de tiro y por motivos ajenos a mi tengo que quitarlo y me gustaria regalarlo a alguien que pueda aprobecharse de sus atributos ,el perro es de lo mejor y ya nose como salvarlo solo quiero darlo una buena vida,esta con la cartilla al dia y muy sano es muy sociable y lo quiero mucho.si usted que esta en ese mundo metido podria saber de alguien que le pueda interesar so se lo regalo solo quiero lo mejor para el. Te dejo mi número de teléfono 645401388 si no no pasa nada yo no parare hasta darle una buena vida. Un saludo

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Por Juan Ignacio Pérez
Publicado el ⌚ 1 marzo, 2016
Categoría(s): ✓ General