El balanceo de los pingüinos

Aptenodytes patagonicus (fuente: Wikipedia)
Aptenodytes patagonicus (fuente: Wikipedia)

Los pingüinos adultos pueden llegar a ayunar durante periodos de tiempo muy largos mientras incuban sus huevos. Por esa razón almacenan un volumen considerable de reservas energéticas para hacer frente a esos ayunos. El problema es que la acumulación de esas reservas puede acarrear, a su vez, otras dificultades, pues les resulta más difícil mantener el equilibrio y, en consecuencia, se caen con mayor frecuencia. La verdad es que un pingüino, incluso uno no demasiado “obeso” siempre da la impresión de ser un personaje patoso, con pronunciada tendencia a caerse; pues bien, parece ser que cuando engordan mucho para hacer frente al ayuno que comporta la incubación del huevo, esa propensión a perder el equilibrio aumenta.

Los seres humanos muy gruesos caminan de forma diferente a como lo hacen las personas delgadas. Producen un cierto balanceo al andar, y para que ese balanceo no sea exagerado, dan pasos más cortos. Las mujeres embarazadas hacen algo parecido. Eso les ayuda a mantener el equilibrio. Pero no parece ser el caso de los pingüinos. Éstos no modifican la longitud de los pasos al marchar tras haber incrementado notablemente su masa corporal para hacer frente al periodo de ayuno, y esa es la razón por la que andan con mayor dificultad, se balancean más y pierden el equilibrio con cierta frecuencia.

Registros de los desplazamientos del centro de masas de un pingüino caminando por la cinta móvil.
Registros de los desplazamientos del centro de masas de un pingüino caminando por la cinta móvil.

Esta “chirenada” la han descubierto unos investigadores que trabajan con pingüinos de la especie Aptenodytes patagonicus del Archipiélago de Crozet (entre Madagascar y la Antártida). Los investigadores estaban estudiando otros aspectos de la fisiología de los pingüinos, pero tenían que estudiar la locomoción y decidieron hacer algunas pruebas con 10 pingüinos a los que analizaron caminando en una cinta móvil antes y después de perder una cuarta parte de su masa corporal tras ayunar durante dos semanas. Los detalles del experimento se han publicado en PLOS One.

Este no pasará a la historia como el resultado experimental más valioso de la fisiología animal de 2016, pero quizás ayude a los autores a hacerse con uno de los cotizados IG Nobel. Y la verdad es que a un servidor, el vídeo le ha hecho bastante gracia. Me gustaría saber cómo vivieron los pingüinos la experiencia.

 



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Por Juan Ignacio Pérez
Publicado el ⌚ 19 febrero, 2016
Categoría(s): ✓ General